El Inventario de Desarrollo Infantil (INDI) es un instrumento de medición completado por maestros de Educación Inicial, que evalúa sistemáticamente habilidades y competencias de desarrollo mediante la observación en el contexto educativo. La herramienta habilita al intercambio de información con el sector de la salud para garantizar una atención integral a niños y niñas.

La directora de la Unidad de Análisis e Intervención del Consejo Directivo Central, Carolina Ponasso, resaltó que la herramienta aporta indicadores de posibles riesgos de desarrollo severos en la población comprendida entre los 3 y los 5 años. Este relevamiento fue elaborado por la Facultad de Psicología, ANEP y Ministerio de Salud Pública.

“Las planillas de INDI son completadas y cargadas por las maestras en la plataforma GURI. A partir de ahí se realiza una sistematización de la población que conformará el listado de niños y niñas con dificultades”. Ponasso explicó que si bien el INDI es una herramienta sugerida, existe mucho compromiso por parte de los maestros de Educación Inicial ya que es utilizada por más del 90% de los educadores.

Asimismo, aclaró que no se trata de una sustitución de la evaluación de desarrollo del aprendizaje del niño, sino que constituye un complemento muy importante que cuenta con una gran adhesión gracias al compromiso ético y técnico de los docentes.

INDI evalúa el desarrollo en cuatro dimensiones: cognitiva, motora, socioemocional y disposición para el aprendizaje.

La directora destacó que el listado que se elabora a partir de la medición forma parte de la hoja de ruta de intercambio intersectorial entre la educación y la salud.

En este sentido, informó que para capacitar y lograr un intercambio fluido de información para la atención prioritaria de los niños y niñas, la ANEP, el Ministerio de Salud Pública y la Facultad de Psicología promovieron una instancia de formación en la que abordaron junto a los directores departamentales de salud de todo el país, públicos y privados, en qué consiste la herramienta, cómo es utilizada y qué información se cruza entre los organismos que intervienen. Estos referentes son quienes reciben las planillas en última instancia con la información.

Asimismo, próximamente se realizará una capacitación con pediatras. Cabe destacar que estas formaciones son permanentes para los docentes.

El INDI se aplica en dos instancias: una en mayo y otra en octubre. “Los maestros realizan la evaluación que se sube a GURI y a partir de ahí se elabora el listado que contiene los niños que tienen indicadores de posible riesgo en el desarrollo, porque de acuerdo a la aplicación tienen una co-ocurrencia de riesgo severo. Se trata del 5% de la población relevada”.

Experiencia inédita

Para Ponasso esta iniciativa es de carácter inédito porque habilita al intercambio de información para “la atención prioritaria de esta población que tiene co-ocurrencia de riesgo. Se trata no solamente de diagnosticarlos, sino también de realizar un seguimiento para conocer cuándo recibieron atención médica por última vez, y si no la tienen poder llamar a los padres para que concurran. También permite saber si fueron derivados a un especialista, si están siendo atendidos o si están en proceso de ser diagnosticados”.

Por otra parte, destacó que INDI legitima la observación del maestro como profesional porque la herramienta se basa en su observación y permite darle al intercambio un apoyo científico importante. La mayoría de los ítems a completar tienen que ver con la observación diaria del maestro.

Ponasso explicó que la AGESIC intervino sugiriendo y enfatizando en la necesaria protección de datos sensibles. El maestro, por su parte, tiene que avisar al comienzo del año lectivo que una de sus funciones es la detección para la atención prioritaria y para las intervenciones que tiene que implementar.

“Tenemos muchísimo cuidado en que esto no signifique una categorización o clasificación, ya que estamos hablando de niños en proceso de desarrollo. Esto va dirigido cuando ya hay grandes dificultades, y realmente es necesario conocer lo que le pasa al escolar desde el sector de la salud para intervenir y proteger la trayectoria educativa. La detección temprana permite una intervención oportuna en un momento del desarrollo clave. Quizá después es mucho más difícil revertir y cambiar las cosas. Cuanto antes se intervenga mejor, y esto también permite que sea con una herramienta baremada y sistematizada que no quede tan solo en una observación o en un nivel subjetivo”, puntualizó.

Ponasso valoró que lo que más importa son las acciones y estrategias de intervención específicas que se necesitan de acuerdo a lo que le sucede al niño. “Considerando que el desarrollo responde a múltiples factores y la visión integral es fundamental. Conocer, comprender y adecuar para que esto también tenga que ver con una política de inclusión”.


Fuente : ANEP