Finalizó el período de receso de invierno y fueron más de 4.000 los alumnos de escuelas y jardines de infantes que recibieron almuerzo en las sedes que se instalaron para brindar almuerzo durante la semana.

Con un menú variado, que atendió especialmente a la época de frío, los niños disfrutaron de las preparaciones sabrosas y energéticas, además de más tiempo y espacio para compartir con sus compañeros y con niños provenientes de diferentes instituciones.

El personal a cargo de la elaboración de las preparaciones fue fundamental para sostener esta propuesta que, además de dar continuidad al servicio, se propone generar vínculos de cercanía y de escucha diferentes a los que se generan en las aulas.

El comedor escolar es también un aula donde se aprende y se enseña. Un espacio donde se comparten hábitos de convivencia, se aprende a dialogar, se conocen nuevos sabores y aromas y se degustan preparaciones que pueden ser diferentes a las que se comparten habitualmente en los hogares. 

Todo esto, además de contribuir a una alimentación saludable tiene como finalidad educar en el sentido de abrir nuevos mundos, ricos en aromas y sabores.