El viernes 18 de septiembre, se realizó la ceremonia de nominación de la Escuela Rural N.º 14 de Colonia Ofir, ubicada en el departamento de Río Negro, a 14 kilómetros de San Javier. A partir de esta fecha, el centro educativo pasó a llamarse formalmente “Mtra. Aurora Peluffo de Auguchenko”, en reconocimiento a la trayectoria de quien fuera directora del centro educativo.
Durante el acto, el presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Pablo Caggiani, destacó la importancia de que las nominaciones de las escuelas constituyan instancias de encuentro y unión. “Es un lugar que construye lo que nos es común, los valores que nos unen”, expresó.
Asimismo, resaltó la relevancia de incorporar nombres de mujeres a los centros educativos. “En general, en las nominaciones de calles, liceos, escuelas, faltan nombres de mujeres. Por lo tanto, en este tipo de situaciones empezamos a resolver eso con un poco de justicia”, indicó.
En ese sentido, señaló que el hecho de que la escuela lleve el nombre de una maestra “habla mucho de cómo entendemos el magisterio y de cómo Uruguay entiende la escuela pública, y en particular en el medio rural, donde la comunidad es parte”.
“Este tipo de encuentros nos sirve mucho para mirar la historia y enfrentar los desafíos del hoy”, sostuvo Caggiani, quien destacó el trabajo de los referentes y de las instituciones departamentales y locales que hicieron posible el encuentro.

Por su parte, la directora general de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP), Gabriela Salsamendi, sostuvo que las nominaciones generan mucha emoción en las comunidades educativas, porque “poner un nombre representa mucho”. En esta oportunidad destacó especialmente que se trate de “una mujer y además maestra”.
“Maestras y maestros dejamos mucho en cada escuela. Ponemos lo mejor de nosotros”, afirmó. En ese sentido, remarcó que ser docente “es mucho más que una profesión y más que una vocación” y valoró la importancia de dejar una huella y generar sentido de pertenencia.
“Estamos alimentando oportunidades, estamos promoviendo que estas niñas y estos niños tengan sueños y sepan que se pueden cumplir”, agregó.

Una escuela marcada por la diversidad cultural
La mayoría de los alumnos que concurren a la escuela provienen de la Colonia Rusa Ofir. De sus 39 estudiantes, 30 son de origen ruso y nueve uruguayos. La convivencia, la integración y el intercambio cultural forman parte de la identidad de la institución.
La maestra directora, Antonella Quintana, agradeció a quienes hicieron posible este día histórico y especialmente a la familia de la homenajeada, a la comunidad y a quienes acompañaron el proceso.
“En una escuela rural, la comunidad es parte de la misma. Transitar la ruralidad es acercarse, es conocer a cada niño y a cada familia”, afirmó.

También destacó que la identidad de la institución está marcada por el multigrado, “donde todos aprendemos juntos”, y por la presencia de la comunidad rusa, “donde el idioma, las costumbres y el intercambio cultural forman parte de nuestra vida cotidiana”.
Esta realidad, señaló, “nos enseña y nos permite construir puentes, para aprender de las diferencias y entender que la diversidad nos enriquece”.
Finalmente, Quintana destacó el significado de la nominación: “Hoy incorporamos a nuestra escuela la identidad, la historia de una mujer que dejó su huella en la educación y asumimos el compromiso de continuar dejando huellas, porque una escuela puede ser enorme en historia, en vínculos y en sueños. Hoy comienza una nueva página que escribiremos entre todos. Queremos hacer de esta escuela un lugar donde todos puedan sentirse parte”.