Juan Carlos Gómez 1314, 2° piso en Inspección Técnica. Montevideo. Uruguay.
(598) 1876 2212
maestroscomunitarios@dgeip.edu.uy
El Programa ha sostenido su vigencia a lo largo del tiempo, más allá de los cambios sociales, culturales y de las transformaciones en las políticas educativas. Su permanencia y reconocimiento son reflejo del profundo impacto que ha tenido en las trayectorias educativas de niños, niñas y familias.
Hoy, las realidades de las instituciones educativas nos interpelan y convocan a ampliar la mirada. El Programa es demandado por las complejidades sociales y educativas, no solo de las escuelas y comunidades A.Pr.En.D.E.R, sino de otras instituciones con nuevas modalidades y contextos educativos que requieren diversas formas de intervención y sostén
El gran desafío es garantizar que todos los niños y niñas estén en la escuela, permanezcan más tiempo en ella y, fundamentalmente, que ese tiempo sea significativo y de calidad. Por este motivo se asumen compromisos de un tiempo diverso, ampliatorio de oportunidades para los niños, lleno de significatividad y vivencias. En este marco, atención a la primera infancia adquiere un lugar central, entendiendo que el trabajo con las familias debe comenzar tempranamente para promover un involucramiento genuino desde los primeros años.
Las complejas situaciones que atraviesan muchas infancias y familias nos muestran que ninguna intervención puede realizarse en soledad. Si bien siempre son necesarios más recursos, también resulta fundamental construir dispositivos de trabajo articulados, capaces de dar respuestas oportunas y adecuadas a cada situación porque intervenir a tiempo transforma trayectorias.
En este escenario, el rol del Maestro Comunitario cobra especial relevancia. Su presencia en el hogar, el vínculo cercano con cada niño, niña y familia, y su capacidad de generar nuevas oportunidades, permiten romper con miradas estigmatizantes, fortalecer la autoestima y las posibilidades de aprendizaje. Se trata, en definitiva, de acompañar la construcción de proyectos personales de vida y de habilitar otros mundos posibles.
Actualmente, el Programa se encuentra en un proceso de análisis y profundización de cada una de sus líneas de acción, con el objetivo de adecuarlas a las realidades de las instituciones y las familias que forman parte de ellas.
Este camino implica reafirmar una mirada centrada en cada niño y niña, en el cuidado de sus procesos, de sus trayectorias y, fundamentalmente, en el reconocimiento de su derecho a vivir plenamente la infancia. Porque para que los aprendizajes tengan lugar, es necesario garantizar condiciones de cuidado, pertenencia, juego, escucha y bienestar. Solo desde una infancia protegida, acompañada y participativa será posible que se puedan construir vínculos significativos con el conocimiento, apropiarse de saberes relevantes y desarrollar trayectorias educativas genuinas y transformadoras.







